Representación ante la Santa Sede

El Papa Francisco abrió el Sínodo de la Familia

El domingo 4 de octubre el Papa Francisco abrió la Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos presidiendo una Misa Solemne en la Basílica de San Pedro, a la que participaron 170 padres sinodales entre cardenales, obispos y sacerdotes.

La mencionada ceremonia fue anticipada, el sábado 3 de octubre, por una vigilia de oración en la Plaza San Pedro durante la cual el Santo Padre rezó junto a miles de fieles, manifestando su deseo de que el Sínodo "sepa reorientar la experiencia conyugal y familiar hacia una imagen plena del hombre; que sepa reconocer, valorizar y proponer todo lo bello, bueno y santo que hay en ella; abrazar las situaciones de vulnerabilidad que la ponen a prueba: la pobreza, la guerra, la enfermedad, el luto, las relaciones laceradas y deshilachadas de las que brotan dificultades, resentimientos y rupturas".

En esta misma sintonía, las lecturas bíblicas que se realizaron durante la misa del domingo  se centraron en tres aspectos: el drama de la soledad, el amor entre el hombre y la mujer y la familia.

Con respecto al drama de la soledad el Santo Padre invitó a reflexionar sobre "la paradoja de un mundo globalizado"  en el que, a pesar de los muchos "proyectos ambiciosos" y de los "sofisticados medios de diversión",  "son cada vez más las personas que se sienten solas, y las que se encierran en el egoísmo, en la melancolía, en la violencia destructiva y en la esclavitud del placer y del dios dinero".

"Pienso en los ancianos abandonados incluso por sus seres queridos y sus propios hijos; en los viudos y viudas; en tantos hombres y mujeres dejados por su propia esposa y por su propio marido; en tantas personas que de hecho se sienten solas, no comprendidas y no escuchadas; en los emigrantes y los refugiados que huyen de la guerra y la persecución; y en tantos jóvenes víctimas de la cultura del consumo, del usar y tirar, y de la cultura del descarte" afirmó el Papa.

Además, denunció que en este modelo de sociedad "el amor duradero, fiel, recto, estable, fértil es cada vez más objeto de burla y considerado como algo anticuado" subrayando  el hecho de que "las sociedades más avanzadas son precisamente las que tienen el porcentaje más bajo de tasa de natalidad y el mayor promedio de abortos, de divorcios, de suicidios y de contaminación ambiental y social."

Sin embargo, comentando la Lectura del Génesis, el Pontífice explicó que Dios "no ha creado el ser humano para vivir en la tristeza o para estar solo, sino para la felicidad, para compartir su camino con otra persona que es su complemento; para vivir la extraordinaria experiencia del amor: es decir de amar y ser amado; y para ver su amor fecundo en los hijos".

En el mismo sentido, hablando de la familia, afirmó que "para Dios, el matrimonio no es una utopía de adolescente, sino un sueño sin el cual su creatura estará destinada a la soledad  y  en efecto, el miedo de unirse a este proyecto paraliza el corazón humano".

A ese respecto, el Papa Francisco explicó que Jesús, al afrimar  "lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre", quiso exhortar "a los creyentes a superar toda forma de individualismo y de legalismo, que esconde un mezquino egoísmo y el miedo de aceptar el significado autentico de la pareja y de la sexualidad humana en el plan de Dios". 

Por ello, resaltó que la Iglesia, sobretodo "en este contexto social y matrimonial bastante difícil", está llamada a defender "la sacralidad de la vida, de toda vida; para defender la unidad y la indisolubilidad del vínculo conyugal como signo de la gracia de Dios y de la capacidad del hombre de amar en serio".

 

Para leer el texto completo de la homilía del Santo Padre:

http://w2.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2015/documents/papa-francesco_20151004_omelia-apertura-sinodo-vescovi.html


 

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